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Por Samuel Suchowiecky, CEO de Hilco Global México, y Josh Robertshaw, Director de Hilco Global Capital Solutions en Canadá
Contenido original de Global Turnaround | Septiembre de 2026
El 20 de febrero de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo, por seis votos contra tres, que redefinió el entorno arancelario para el resto del año. La Corte determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional no otorga al presidente facultades para imponer aranceles de alcance general.
La administración Trump impuso un arancel global del 10 % vigente hasta el 24 de julio de 2026, con una excepción fundamental: los productos que cumplían con los requisitos del T-MEC permanecieron exentos. El T-MEC es el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor en 2020.
Según BBVA Research, México mantuvo una tasa arancelaria efectiva inferior al 7 %, frente a tasas de entre el 9.3 % y el 45.4 % para otros socios comerciales importantes. Canadá no contó con esa misma protección.
El 18 de marzo de 2026, Estados Unidos y México iniciaron una revisión bilateral del T-MEC sin la participación de Canadá. Esto puso de manifiesto la preferencia de Washington por acuerdos negociados individualmente con cada país, por encima de la integración regional, lo que representó un cambio estructural significativo. México centró las conversaciones en los requisitos de producción nacional y las reglas de origen para productos industriales clave.
Canadá siguió una estrategia diferente: diversificó sus exportaciones y exploró vínculos con socios distintos de Estados Unidos para reducir su dependencia de ese mercado. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales señaló que las negociaciones bilaterales podrían generar resultados más rápidos, pero también conllevaban el riesgo de fragmentar el marco trilateral.
El 1 de julio de 2026, Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en su forma actual. El acuerdo continuó plenamente vigente hasta julio de 2036, pero entró en un ciclo de diez años de revisiones y renegociaciones anuales. Para las empresas de Norteamérica, esto significó el fin de la certidumbre para la planeación.
Las empresas ya no podían realizar proyecciones más allá de un horizonte de doce meses con certeza sobre el tratamiento arancelario o el acceso a los mercados.
Los efectos negativos de la incertidumbre comercial ya eran visibles antes del 1 de julio. TD Economics informó que la inversión privada no residencial en Canadá se contrajo un 0.3 % en 2025 debido a la incertidumbre arancelaria. La Bank of Canada Development Corporation proyectó un crecimiento del PIB del 1 % para 2026, frente al 1.2 % de 2025. El director general de RBC reconoció que la incertidumbre en torno al T-MEC impedía ofrecer orientación firme a sus clientes.
El sector automotriz soportó la mayor carga. Los fabricantes globales de automóviles incurrieron en aproximadamente USD 35,400 millones en gastos arancelarios durante 2025. Toyota proyectó costos de USD 9,100 millones, mientras que General Motors, Ford y Stellantis sumaron USD 6,500 millones. Estas presiones provocaron una disminución del 7.3 % en las compras estadounidenses provenientes de México, aunque la participación de México en ese mercado se mantuvo estable. Esto refleja la dependencia fundamental de la industria respecto de las redes de producción norteamericanas.
Estrategias divergentes
Canadá y México siguieron estrategias marcadamente distintas.
Canadá entró en el prolongado ciclo de revisiones desde una posición estructuralmente más débil que durante las anteriores oleadas arancelarias. Ontario, el principal centro manufacturero del país, enfrentó la mayor exposición. Las empresas canadienses de autopartes y acero operaban con márgenes más estrechos y una resiliencia financiera significativamente menor que durante la renegociación del TLCAN de 2018 y 2019, con implicaciones directas para la calidad de las garantías.
México adoptó una postura de cooperación con Washington, alineándose en materia de aranceles a productos chinos y posicionándose como un socio de la cadena de suministro que cumple con los requisitos establecidos. Las importaciones estadounidenses provenientes de México alcanzaron USD 534,900 millones en 2025, un incremento del 5.8 %, lo que consolidó a México como el principal socio comercial de Estados Unidos, con una participación del 15 % en sus importaciones totales.
El sector automotriz mexicano enfrentó presión por las importaciones de vehículos chinos, que ya representaban aproximadamente el 30 % del mercado de automóviles en México.El 23 de julio, México y Estados Unidos concluyeron su tercera revisión bilateral. México propuso seis prioridades, entre ellas un protocolo contra los aranceles unilaterales y mecanismos para preservar la competitividad automotriz en Norteamérica. Entre los resultados se incluyeron el trato libre de aranceles para aproximadamente el 85 % de las exportaciones mexicanas y garantías de que las políticas arancelarias no modificarían las condiciones acordadas para México.
Fitch y S&P señalaron que el esquema de revisiones anuales constituía una fuente persistente de incertidumbre para los inversionistas. A pesar de la continua incertidumbre en materia de políticas públicas, la presidenta Sheinbaum indicó que se esperaba que una armadora, cuyo nombre no se dio a conocer, anunciara una nueva planta de manufactura en México.
El 21 de agosto de 2026, las negociaciones bilaterales entre Estados Unidos y Canadá fracasaron antes del plazo límite de medianoche. La administración Trump impuso aranceles del 50 % sobre productos canadienses que cumplían con el T-MEC, por un valor de USD 20,000 millones, incluidos productos lácteos y bebidas. El primer ministro Carney anunció aranceles de represalia con entrada en vigor el 8 de septiembre. Mientras México había asegurado semanas antes el acceso libre de aranceles para el 85 % de sus exportaciones, la negociación bilateral de Canadá llegó a un punto muerto.
Qué significan estos acontecimientos para los acreedores
Para los acreedores con exposición a empresas que operan en las cadenas de suministro de Norteamérica, la decisión del 1 de julio exige una gestión más activa de sus carteras. Las estructuras de garantías y las obligaciones pactadas en los contratos de crédito (covenants) deben evaluarse considerando la posibilidad de disrupciones recurrentes.
1. Visibilidad sobre las garantías
Los costos arancelarios deben incorporarse al análisis de las reestructuraciones. Los valores actuales en libros de inventarios, maquinaria, equipo y cuentas por cobrar pueden no reflejar su verdadero valor de realización en situaciones de estrés financiero. Los acreedores necesitan obtener valuaciones actualizadas, basadas en condiciones de mercado, de asesores con experiencia comprobada en el país y el sector correspondientes.
2. Pruebas de estrés de los acreditados
Las líneas de crédito diseñadas para entornos comerciales estables tienden a presentar debilidades estructurales cuando enfrentan una incertidumbre recurrente en materia de políticas públicas. Por ejemplo, los acreditados canadienses cuentan con un menor margen de protección financiera después de la última serie de disrupciones arancelarias.
Es necesario evaluar, mediante modelos, cómo los acreditados de los sectores automotriz, siderúrgico y manufacturero cumplirían sus covenants bajo escenarios de revisiones anuales prolongadas y cambios arancelarios.
3. Opciones de liquidez
Los principales bancos estadounidenses mantienen una postura cautelosa frente al financiamiento basado en activos (ABL) en Canadá y México. Es necesario identificar y establecer relaciones con proveedores de financiamiento especializados desde ahora, antes de que se deteriore la calidad de los créditos y los acreedores reduzcan su participación.
El T-MEC estará sujeto a revisiones anuales hasta 2036. Los acreedores no pueden permitirse adoptar una actitud de espera durante este periodo. Quienes actúen ahora contarán con opciones. Quienes esperen podrían encontrar que sus alternativas se han reducido considerablemente.
Samuel Suchowiecky
CEO (Mexico) – Professional Services
Josh Robertshaw
Director (Canada) – Asset Management Capital Solutions
